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“Sentí que llegué a Marte”, un hidrocá...

“Sentí que llegué a Marte”, un hidrocálido en Arabia Saudita

Sebastián Franco Félix nació en Aguascalientes, estudió en el Colegio Marista y desde chico sabía lo que quería estudiar, su pasión siempre han sido las computadoras.  Actualmente se encuentra cursando la carrera de inteligencia artificial en la Universidad Panamericana, campus Aguascalientes, de la cual solamente le resta hacer su especialidad para titularse.

Recientemente tuvo la oportunidad de viajar a Arabia Saudita para hacer su correspondiente año de investigación en la universidad de King Abdullah University of Science and Technology (KAUST), una prestigiada institución privada ubicada en Thuwal, cerca de Yeda y especializada en investigación. Aquí, Sebastián estudia todo tipo de redes neuronales artificiales y prueba diversos métodos para hacer más eficiente la transmisión de señales entre ellas.


Las redes neuronales son un campo muy importante dentro de la inteligencia artificial, están inspiradas en el comportamiento del cerebro humano y su objetivo es tratar de buscar modelos que solucionen problemas difíciles de resolver mediante las técnicas algorítmicas convencionales.


Vivir en Arabia Saudita

Cuando llegué sentí que llegué a Marte, aterrizó el avión, salí y todo era naranja; me subí a un coche para ir a la universidad, el trayecto es de 1 hora y 20 minutos y yo esperaba ver sembradíos o campo verde como en México, pero lo único que había era tierra y arena […] Siento que la universidad es como un domo en una película de ciencia ficción, adentro es como una ciudad donde tenemos agua, comida, centros comerciales, de todo, y se me hace increíble que el desierto esté a un kilómetro de distancia.

El día a día: Me despierto, desayuno y me voy caminando al edificio principal, todo está muy cerca así que puedes llegar de esa forma, el único problema es la temperatura que oscila entre los 33 y 40 grados; siento cuando voy caminando que para toda la infraestructura que es gigantesca no hay suficiente gente, por ejemplo en los camiones suelen ir 4 personas más o menos. Llego a la oficina a las 9 de la mañana y regreso a las 6 de la tarde, hago experimentos, tomo una clase, y generalmente hacemos reuniones y hablamos de lo que está haciendo el mundo en este tema.

Si bien Arabia Saudita es un país muy conservador, está cambiando mucho y KAUST es prueba de ello, en la universidad ciertas leyes culturales como el código de vestimenta no son estrictas. Además hay una gran apertura para recibir estudiantes e investigadores de otras partes del mundo y aprender de las diferentes culturas.

En el equipo de trabajo de Sebastián hay personas de diversas nacionalidades las cuales guardan una opinión positiva de los mexicanos, que sorprendentemente son bien recibidos por su desempeño y su calidéz.

Una región que apuesta todo a la tecnología

Estando aquí te das cuenta que no tienen mucho. Aquí hay petróleo y arena pero no hay tierra para cultivar, no hay agua, entonces quieren aprovechar el beneficio que les ha dado el petróleo para transformar el país porque ellos saben que no pueden depender de eso. Muchas de sus investigaciones por ejemplo son cómo arar en esta tierra árida, hay una que busca regar con agua de mar y en estas entran las redes neuronales, incluso tienen el plan de construir una ciudad autosustentable que se llama NEOM y mucha de la investigación de KAUS es para lograr eso.

Sebastián cree que Arabia Saudita está trabajando para que su población pueda disfrutar de todos los privilegios que ahora tienen cuando el petróleo se agote y considera que México debería hacer lo mismo. “Creo que aún no le vemos la importancia que debería tener, la tecnología puede cambiar a México y si no la usamos, países como este nos van a ganar”.

¿Qué extrañas de México?

La comida. Es curioso también porque aquí tienen comida similar, venden tacos y burritos igualitos pero no tienen salsa.


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