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Los emprendedores vs el COVID-19 por Omar Bautista

Los emprendedores vs el COVID-19 por Omar Bautista

El coronavirus, COVID-19, pandemia, cuarentena, sana distancia, son palabras que jamás se nos olvidarán, y no solo porque limitaron nuestras actividades personales y nos hicieron sentir vulnerables, si no porque generaron pánico entre quienes somos emprendedores que al escucharlas se nos venía, o sigue viniendo, el mundo encima porque no sabíamos que podría suceder y eso nos generaba inestabilidad que ponía, y sigue poniendo, nuestros negocios en riesgo.

He escuchado y leído mucho acerca de esta pandemia y su afectación en los negocios, Desde cosas muy simpáticas, pero muy reales, como “El coronavirus, una amenaza que les puedo asegurar nadie, pero nadie, incluyó en su FODA”; hasta estudios completos de plataformas como Euromonitor que presenta el impacto del COVID-19 en el comportamiento del consumidor a nivel mundial. Y me quiero quedar con eso. Antes de pensar directamente en la afectación al negocio y ¿cómo es que le voy a hacer para poder salir adelante y cumplir con mis compromisos?; tenemos que pensar en el consumidor. ¿Cómo se comportará el consumidor con esta “nueva normalidad? ¿Sera temporal o transitoria? Esas son las principales preguntas que nos debemos hacer para saber que es lo que tengo que reformular en mi negocio. ¿Debo realmente reinventarme, o solo hacer algunos ajustes?

Mi nombre es Omar Bautista, y tengo más de 20 años de experiencia mercadotecnia y comercialización con empresas multinacionales. Actualmente dirijo mi propia empresa, una agencia de mercadotecnia digital, soy director de la carrera de Mercadotecnia en el TEC de Monterrey y director de capítulo de StartUp Grind, una comunidad global de emprendimiento auspiciada por Google. Y si me permiten, quiero hacerles algunas recomendaciones, basadas en mi experiencia y en algunas lecturas interesantes. Todas enfocadas en el emprendimiento.

Primeramente, un día en una charla de un emprendedor de una empresa importante de desarrollo tecnológico habló de las características que debería tener un emprendedor para ser exitoso, con pandemia o sin ella. Y esas características son fundamentalmente tres:

  1. Debe tener cabeza de hielo – es decir, debes pensar en frío y no tomar decisiones precipitadas. Y para esto hay una forma muy fácil de saber cuándo debes detenerte, analizar y entonces decidir, y eso es, cada que exista un “muy” en tu estado emocional, no tomes decisiones. Es decir, si estás muy contento no tomes decisiones; muy enojado, menos; muy entusiasmado, tampoco; muy enamorado, te quedarás en banca rota, jaja, no se crean. Pero bueno, la metáfora se entiende perfecto, piensa de manera fría y calculadora.
  2. Debe tener corazón de fuego – si no le metes pasión a lo que haces no funcionará, o al menos habrá más riesgo de fallar. Un día di una conferencia ante investigadores e inventores del CIBNOR en La Paz, Baja California Sur, y fue muy chistoso que cuando hablé de eso, de echarle pasión a las cosas, un asistente me confrontó y me dijo: “Para nosotros los científicos, la pasión es un sentimiento irracional. Es como irle a tu equipo de fútbol, aunque pierda, es irracional (en eso estoy de acuerdo, jaja). Así que para nosotros eso de la pasión no aplica”. Mi respuesta fue, cuando hablo de tener pasión por lo que haces, está relacionado al empeño y dedicación que le pones para hacer algo que te gusta hacer. Cuando haces algo con pasión, podrás enfrentar los retos más difíciles porque no te darás por vencido; podrás valorar los tropiezos como parte de tu formación y aprendizaje; nunca desistirás y perseguirás tus objetivos con ferocidad. Y si lo combinas con la “cabeza de hielo”, entonces la pasión nunca será irracional.
  3. Debe tener mano de hierro – es decir, debes ser estricto y disciplinado. Y deberás empezar contigo mismo, no pienses que “mano de hierro” significa ser duro con tu equipo de trabajo. Si hay algo arraigado en mí, es el valor de predicar con el ejemplo. No hagas algo que no te gustaría que hicieran los demás. Y si un día cometes un error, acéptalo y sigue adelante. Hay que desarrollar una combinación paradójica de humildad y ambición. De esa manera serás estricto al momento de plantear tus objetivos y perseguirlos, pero lo suficientemente humilde de aceptar tus alcances, tus errores y debilidades, y aprenderás a confiar en los demás, en tu equipo de trabajo.

A mi me dejó impactado en su momento esta reflexión, y justamente si cumplimos con estas características, de entrada, no nos debería preocupar mucho la pandemia, porque tendremos la confianza de que podremos superar eso y más.

Ahora bien, es muy importante que, teniendo esas bases, desarrolles competencias que te hagan un emprendedor competente. Por ahí dicen que, “querer es poder”, y muchas veces eso no es verdad. Podría ser muy ingenuo de tu parte creértela tu mismo y no ir más allá. Siempre necesitarás validar tus ideas. Comprobar si lo que piensas funcionaría o no. Un día alguien dijo: “Hey, cuando creas que tienes una gran idea de negocio valídala, porque seguramente hay mil chinos que ya pensaron lo mismo que tú”; y es completamente verdad. Entonces, debemos agregar algunas características a esas tres muy románticas que les acabo de compartir. Necesitamos desarrollar inteligencia, y no, no nacimos inteligentes.

La inteligencia se desarrolla con la investigación, con la observación, con el interés por las cosas, con la curiosidad, etc. Investiga, estudia, lee, ‘googlea’… y no te quedes con lo primero que consigues. Debemos ser íntegros y transparentes. Si somos oportunistas y pasamos por encima de la gente, nuestro negocio no será longevo. La ética en los negocios es uno de los pilares que te mantendrá vigente y en las preferencias del consumidor que ya hemos hablado. Y por último en estos temas de características y competencias, hay que ser carismáticos y empáticos, y eso también se desarrolla con el tiempo. Ojo, “hazte amigo de tus socios, no socio de tus amigos”.

Y ahora para enfocarnos en temas puntuales de consejos para salir adelante de esta pandemia. Como se los adelanté, existe un estudio de Euromonitor que presenta los cambios en el comportamiento del consumidor, no solo por el COVID-19, si no por el impacto de las megatendencias globales. Esas fuerzas que mueven al mundo y lo que un día era desvalorado, ahora es muy valorado. Las crisis económicas; los valores de las nuevas generaciones (millennials y centennials); el cambio climático; los avances tecnológicos; etc. Todo eso afecta y determina el comportamiento del consumidor, es decir, como interactúa con los productos o servicios que tiene a su disposición.

Así que, hay que tomar la crisis del coronavirus como un evento mundial que vino a acelerar muchas de esas megatendencias que definirían al consumidor de aquí al 2030. Todo se acelera. Es decir, el consumidor ya prefería comprar a través de una plataforma tecnológica, sin salir de casa. El consumidor ya trabajaba desde casa e interactuaba de manera diferente con el entorno económico. La inteligencia artificial ya permitía la automatización de procesos sin contacto humano. Las preferencias del consumo local ya eran una realidad. Así que lo único que vino a hacer el coronavirus, en cuanto a los negocios se refiere, fue acelerar el proceso de modificación de los patrones de comportamiento de los consumidores. ¿Qué necesitamos hacer? Ponernos al tanto de esas megatendencias y tendencias de consumo, y reanalizar o redefinir a nuestro mercado meta, nuestro target (como nos gusta decir a los mercadólogos), o sea, al consumidor.

Hoy día tengo que pensar en él y solo en el consumidor. Ahí les va otra frase matona, “el consumidor no escoge a la marca, la marca escoge al consumidor”. Si nosotros diseñamos nuestro producto o servicio pensando en la problemática, el gusto o la necesidad del consumidor, entonces nosotros lo estamos escogiendo sin que él o ella se den cuenta. Así que es momento de reformular las bases de nuestra estrategia de mercadotecnia. ¿Y cuáles son esas bases? Las cuatro Ps y las cuatro Cs.

  1. Producto/Consumidor – rediseñamos nuestro producto o servicio de acuerdo con la problemática, el gusto o la necesidad actual del consumidor.
  2. Precio/Costo – analizamos el precio máximo que el consumidor estaría dispuesto a pagar por nuestro producto o servicio y entonces vemos como podemos hacer nuestra operación más eficiente bajando costos, sin demeritar la calidad.
  3. Plaza/Conveniencia – hoy más que nunca necesitamos valorar, y validar, los canales de distribución y venta más convenientes. Convenientes para nuestros posibles intermediarios y para el consumidor final que hoy día lo quiere rápido y sin salir de casa.
  4. Promoción/Comunicación – analiza la mejor manera de dar a conocer tu producto y servicio. Cuida mucho tus argumentos de venta. Aprovecha los nuevos canales de comunicación digitales. Y algo muy importante, aprende a ser oportuno y no oportunista.

Para terminar, es importante que se enfoquen en desarrollar una ventaja competitiva que les permita diferenciarse de la competencia. La clave está, no en el nivel de innovación y sofisticación de tu producto o servicio, si no en lo diferente que sea a lo que se ofrece en el mercado, y que se enfoque en un mercado objetivo, tu target. La ventaja competitiva se construye con dos elementos primordiales: 1) Capacidades superiores – enfocarte en lo que tú y tu equipo saben hacer muy bien y los demás no y; 2) Recursos superiores – la infraestructura que lograste o lograrás desarrollar y que los demás no tienen. Esto no es algo que ocurre de la noche a la mañana. Es un proceso iterativo que aprende de la experiencia. De ti dependerá que tan rápido sea ese aprendizaje. Otra frase matadora: “falla rápido y corrige más rápido”. Atrévete a hacer cosas que otros no hacen, pero considera las características mencionadas al inicio para que no cometas pen… errores de novato.

Internet no aguanta más la palabra #reinventarse (favorita de muchos durante esta crisis del coronavirus).

No necesitas reinventar tu negocio, necesitas ajustarlo a los cambios de comportamiento del consumidor, de tu mercado meta.

Una colaboración de Omar Bautista,
Director de la carrera de Mercadotecnia
en el Tecnológico de Monterrey, Campus Aguascalientes


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