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5 cosas que no sabías de la Ex-Hacienda El Garabato

Uno de los atractivos complementarios de la Ruta del Vino más icónicos es sin duda la Haciendo El Garabato. En este lugar, que guarda una gran historia, podrás disfrutar de varias actividades del 3 al 6 de septiembre como: visitas guiadas, degustación de birria estilo Aguascalientes y paella; intervenciones artísticas y la conferencia Camino Real Tierra Adentro impartida por el Mtro. Cristian Medina del INAH Aguascalientes.

Está ubicada a 2 kilómetros de la ciudad de Aguascalientes, se llega a ella por un camino asfaltado que parte de San Francisco de los Romo, en dirección norponiente.

Pero antes de visitarla, tienes que conocer estos puntos:

1 Su primer nombre.

Su nombre verdadero y original es Hacienda de San Isidro Labrador, debe su posterior nombre a una hierba espinosa que abunda en la región llamada “garabatillo”.

2 Los toros de lidia y otras actividades pecuarias.

Esta antiquísima hacienda que data del siglo XVII, en sus buenos tiempos alcanzó una extensión de 10 mil hectáreas dedicadas a la agricultura y a la ganadería y fue de las primeras a nivel nacional en contar con ganado de toros de lidia.

Es por esta razón que hoy en día, al entrar a la casa grande la cual aún conserva su estilo neoclásico, podremos ver algunas decoraciones con motivos taurinos, tales cómo toros indultados y cartelones de las corridas en que la ganadería ha participado.

 

 

 

 

 

3 El matrimonio que inicia la historia.

La historia cuenta que don Luis Aguilar heredó la hacienda en el siglo XVlll, dejándola a su vez, a su hijo Luis Aguilar. Luis la intercambió con su hermana María, a quien le gustaba la vida de campo. María contrajo nupcias con el terrateniente agrícola don Celestino Rangel Camino, quien, a finales de 1876, inició la cría de ganado bravo con reses criollas en una superficie de 9,600 hectáreas.

Tras la muerte de Rangel Camino en 1932, la propiedad fue heredada a sus hijos, entre ellos don Celestino Tato Rangel Aguilar el cual murió el 29 de septiembre de 1972.

A su fallecimiento, la hacienda pasó a ser de su hija Rosalina Rangel Dorador, quien continuó trabajando en la cría de ganado bravo. Envió astados a diversas novilladas en la Plaza México, así como a corridas de toros en ferias de los estados circunvecinos.

Gracias a que este recinto pasó de generación en generación, en una familia que logró cuidar de este patrimonio, aún es posible divisar algunos detalles que nos hablan del contexto histórico del estado y de México, por ejemplo el casco de la hacienda y sus alrededores cercanos se encuentran bardeados, lo que nos habla de que hubo tiempos de inseguridad en los que se temían ataques de bandidos, razón por la cual los hacendados decidieron amurallar la finca.

 

4 La tienda de raya.

De igual manera, aún se conserva la estructura de una tienda de raya, muy común en la época del porfiriato, pues a través de ella los obreros o campesinos que vivían en la hacienda se veían obligados a hacer sus compras de comida, ropa y productos de higiene personal.

5 El impuesto de puertas y ventanas.

Dentro de la misma edificación, en el jardín interior que antes funcionaba cómo corral, podemos observar en la parte superior, lo que anteriormente eran unas ventanas, ahora cubiertas por adobe. Una de las teorías de este recubrimiento es que los antiguos dueños decidieron renunciar al uso de ellas, debido al impuesto que el general Santa-Anna decretó en 1854 en el que se cobraría por el uso de puertas y ventanas.

Para conocer más sobre la historia de esta hacienda, no te pierdas las recorridos guiados durante la Ruta del Vino, reserva al número: 449 994 15 44.


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