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¿Cómo estimar el punto de equilibrio en mi empresa?

Frente a este escenario extraordinario de grandes retos y cambios, son muchas las empresas que deberán replantearse su estrategia de producción o funcionamiento, pues todas las industrias deberán ajustarse a las nuevas tendencias o condiciones que la situación supone.

Ante estos ajustes que deberán garantizar la supervivencia de todos los negocios, será necesario considerar un concepto muy importante: el punto de equilibrio.

El asesor de empresas y consultor de la Secretaría de Desarrollo Económico (SEDEC), Alejandro Martínez Flores, ofreció un curso a través de la Dirección de Competitividad e Innovación (DICOI) en el que explicó un poco más acerca de este tema, aquí los puntos más importantes:

¿Qué es el punto de equilibrio?

Es el volumen de operación, en el que no ganamos ni perdemos dinero, este debe ser el primer escalón al que llegue tu negocio, previo a la utilidad. Una vez que alcances este punto deberás comenzar a planear cómo mantenerlo y impulsarlo.

Antes de calcularlo toma en cuenta los siguientes conceptos:

Punto de equilibrio operativo: 

¿Cuánta producción deberás generar para cubrir todos los costos?

¿Tu capacidad de producción “soporta” los egresos relacionados con la producción y la administración del negocio?

Este rubro nos permite medir qué nivel de producción debemos alcanzar para poder solventar los gastos y costos de nuestro negocio.

Considera que el punto de equilibrio operativo se mide en unidades, esto se refiere a los bienes que producimos o las horas de servicio que otorgamos.

Punto de equilibrio financiero:

Esto se refiere al nivel de ingresos que debe tener tu empresa para solventar gastos y costos, osea la totalidad de sus egresos. Nos permite medir qué nivel de ganancia debe de obtener la empresa para poder solventar el negocio, y a partir de este análisis comenzar a generar. Recuerda que se expresa en unidad monetaria y la producción se visualiza en términos económicos.

Fija tus gastos y costos 

Para comenzar a planear cómo crecer necesitarás entender y clasificar tus egresos, es importante conocer en qué consiste un costo fijo y uno variable, así como los gastos operacionales y no operacionales.

Costos: se refiere a los egresos que puedes ver físicamente en tu producto o servicio, lo que conforma lo que estás ofreciendo.

Son costos fijos aquellos que se conservan como tal, independientemente de la producción que se haga. Algunos ejemplos son: la renta, la depreciación de los activos fijos, la amortización de los gastos diferidos, así como gastos en seguros o fianzas.

Los costos serán variables cuando vayan en función de la producción que se tenga en cierto  periodo y dependerán del  aumento o disminución de la misma. Considera que estos solo se generan cuando llevas a cabo tu actividad y entre mejor los controles tendrás una visión más clara del costo de tu producción. Algunos ejemplos son: costo de ventas y compra de mercancía.

Los gastos se refiere a la salida de dinero que está relacionada con tu actividad, pero estos no se refleja en el producto o servicio que ofreces, por ejemplo: publicidad o la contratación de un contador.

Gastos operacionales: tienen que ver con tu producción, llevan una relación directa con el giro ordinario de tu negocio. Algunos ejemplos son: honorarios, comisiones, arrendamientos, impuestos, servicios, mantenimiento y reparaciones.

Ten en cuenta que una vez los señales, el siguiente paso será optimizarlos pues estos serán los últimos que deberás recortar, en caso de que necesites disminuir gastos.

Gastos no operacionales: se refieren a los egresos que decides realizar por estrategia, a las salidas de dinero que no tienen que ver con el giro ordinario de tu negocio. Algunos ejemplos son: gastos financieros, gastos extraordinarios, comisiones y actividades extras.

En caso de un recorte de presupuesto es importante escoger adecuadamente qué gastos sacrificaremos o ya no podemos cubrir, por esta razón es fundamental tenerlos previamente identificados y organizados.

¿Cómo cubrir tus gastos en base a tu margen? 

Paso uno: separa tus costos y gastos según los principios expuestos con anterioridad, el contador de tu empresa debe ser de gran ayuda al respecto.

Paso dos: conoce tu margen bruto para visibilizar cuánto dinero estás obteniendo, si no conoces el margen bruto de tu producto es momento de calcularlo. Primero deberás obtener el costo unitario de producción y después restarlo a tu precio de venta.

Recuerda que si este margen es menor, no es malo porque aun así estás obteniendo ganancia. Una vez realizada esta operación, puedes comenzar a tomar decisiones o tener una visión más clara de tus ingresos.

Paso tres: ¿Qué hacemos con el margen bruto?

El margen bruto lo puedes manejar como porcentaje o mejor aún cómo centavos de ganancia por cada peso del valor de tu producto o servicio, en pocas palabras tu ganancia bruta inicial.

Ahora será el momento de volver a mirar hacia los gastos que se habían quedado pendientes, suma todos estos egresos que estás teniendo para obtener el total que debe cubrir la operación de tu negocio en un mes estándar (también es válido calcularlo por semana).

Paso cuatro: en el momento en que los ingresos provenientes de tu margen pueden cubrir la totalidad del costo fijo estándar de un mes, es posible obtener el punto de equilibrio específico para tu negocio, el cual está expresado en volumen de ventas. Una vez realizada esta operación deberás fijar como meta alcanzar las ventas necesarias para cubrir por lo menos los gastos fijos.

Aquí deberás fijar una estrategia, por ejemplo hay negocios que venden mucho y tiene un margen bruto bajo y otros que tienen ventas menores pero márgenes más altos, todo depende de la táctica de desees tomar. Para tomar esta decisión recuerda que necesitas información y un análisis previo de tu negocio.

Paso cinco: como último paso deberás calcular tu punto de equilibrio operativo a través de la conversión del punto de equilibrio obtenido de la fórmula anterior. Primero substituye este rubro por las unidades de tu producto o servicio y después divide este total entre el precio de venta unitario, el número entero resultante son las unidades necesarias.

Aquí un ejemplo:

Recuerda que alcanzar el punto de equilibrio no significa utilidad, el punto de equilibrio es tan solo una herramienta para generar información que te permita tomar decisiones. Si tu empresa genera ingresos, es porque el margen supera ampliamente los costos.


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