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Alianza del Bajío: La región más fuerte de México se unifica

Por muchos años, los estados del Centro Bajío (Aguascalientes, Guanajuato, Querétaro y San Luis Potosí) han destacado a nivel nacional e internacional por su fuerza poblacional, territorial y económica. Sin embargo, hasta hace poco sus esfuerzos aún eran aislados, lo que despertó en sus gobiernos un cuestionamiento: ¿por qué no trabajar unidos?

En Noviembre del 2018 se firmó el “Acuerdo de San Miguel” para responder a esa pregunta, un hecho que marcó historia al ser la primer alianza de inversión, producción, logística, exportación, seguridad, educación y sustentabilidad que se construye al interior del país. Su principal objetivo, impulsar de forma colaborativa y coordinada el desarrollo social y económico de la región Centro Bajío:

“Es momento de consolidar a la región como una plataforma de innovación del más alto nivel (…) Es necesario construir sinergias que puedan aprovechar la red de tratados internacionales de nuestro país, empatando nuestros crecimientos para beneficio de la población”, señaló en la firma del acuerdo el gobernador de Aguascalientes, Martín Orozco Sandoval.

El que estas cuatro entidades se unan es como si surgiera una pequeña nación con alto potencial económico. Tan sólo en población, acumulan más de 12 millones 419 mil habitantes, lo que podría compararse con países como Grecia y Bélgica, o rebasar el número de residentes de Suecia, Portugal y República Checa.

Las cuatro potencias mexicanas acumulan más del 11% de la población nacional, contando además con una extensión territorial superior a los 109 mil 416 kilómetros cuadrados. Si fuera un país, estaría entre el Top 100 global en cuanto a su territorio, por encima de naciones como Corea del Sur, Islandia y Hungría.

En materia económica, lideran el crecimiento de México y un claro ejemplo es el nivel de su Producto Interno Bruto (PIB), que de forma conjunta representa poco más de 89 mil millones de dólares; una cifra similar al PIB de Eslovaquia y superior al de Costa Rica, Uruguay y Bulgaria. Además, estos estados cuentan con proyecciones de crecimiento económico anual de entre 4 y 5%, el doble de la expectativa nacional (2 al 2.5% anual).

UNA REGIÓN GLOBALIZADA

En gran medida, el dinamismo económico del Bajío se ha visto sustentado por un clima atractivo de Inversión Extranjera Directa (IED), lo que ha incentivado la llegada de empresas con alto valor agregado en sectores como automotriz, tecnológico y aeroespacial.

En Aguascalientes, Nissan y COMPAS ocupan un lugar fundamental, mientras que Guanajuato se ve soportado por armadoras como General Motors (GM) y Mazda; Querétaro por Boeing y Bombardier, y San Luis Potosí por firmas de la talla de BMW y Cisco Systems.

Tan sólo en los últimos dos años, la IED de estas entidades superó los 11,205.2 MDD, lo que representa más del 17.6% de lo recibido en todo el país (63, 695 MDD). Guanajuato aportó 3 mil 894 MDD, Aguascalientes 2 mil 709 MDD, San Luis Potosí 2 mil 508 MDD y Querétaro 2 mil 093 MDD.

Estas inversiones han impactado directa e indirectamente en la generación de empleos. En febrero, último mes de registro, las cuatro entidades lograron un avance promedio del 4.45% en este indicador (Aguascalientes 4.9%, Guanajuato 4.7%, Querétaro 5.6% y San Luis Potosí 2.6%); resultado muy por encima del crecimiento nacional que fue de 3.1%.

De esta forma, los estados del Centro Bajío acumulan poco más de 2 millones 327 mil 376 empleos formales, lo que equivale al 11.5% de los puestos generados en todo el país (20 millones 300 mil).

¿HACIA DÓNDE VAMOS?

A cuatro meses de haber formalizado la alianza regional, los gobiernos del Bajío están fincando las bases para una dirección estratégica de crecimiento acorde al desempeño de cada entidad.

Los gobiernos de los cuatro estados generaron una vinculación con el Laboratorio de Políticas Públicas del CIDE, dirigido por el doctor Eduardo Sojo Garza-Aldape, quien fue secretario de Economía de la presidencia nacional y presidente del INEGI.

En conjunto realizaron tres talleres de integración para establecer una agenda estratégica de la región en colaboración con miembros de la academia y empresarios de cada entidad. En estos presentaron algunas de las barreras que limitan el desarrollo de los estados, así como las estrategias para salir avante de ellas y mantener un crecimiento sostenido.

Algunas de las principales necesidades detectadas fueron homologar el marco jurídico de las entidades -esencialmente para dar las mismas facilidades de inversión a las empresas-, seguir fortaleciendo el ecosistema laboral, diversificar la economía y compartir las buenas prácticas en las que cada estado destaca.

Entre los sectores clave en los que se buscará colaborar de forma regional estarán: Automotriz, Aeroespacial, Agroindustrial, Médico, Tecnologías de la Información, Plásticos, Logística y Energía. En estas industrias, las cuatro entidades son punteras no sólo a nivel nacional, sino también internacional.

UN PARTEAGUAS DEL CAMBIO NACIONAL

La Alianza del Bajío no busca que solamente una región del país consiga un desarrollo sostenido y estratégico. Por el contrario, su misión es convertirse en un modelo que se replique en distintas partes del país. Los mandatarios de Aguascalientes, Guanajuato, Querétaro y San Luis Potosí han reiterado que su objetivo es colaborar con el gobierno federal para proyectar esta sinergia en cada región de México.

Bajo esta filosofía, el doctor Eduardo Sojo ha calificado esta alianza como un “proceso a largo plazo” más que un “sólo un proyecto”, destacando que se busca trascender más allá de un periodo de gobierno para fincar las bases de lo que será el desarrollo sostenible de México y la región en los próximos 25 años.

Cabe destacar que en esta iniciativa no solamente participan los gobernadores de las cuatro entidades federativas del Bajío, sino también los secretarios de Desarrollo Económico y de Planeación, brindando puntos de vista especializados en diferentes áreas.

El gobernador de Aguascalientes, Martín Orozco, afirma que el modelo busca “ser un ejemplo de continuidad y calidad de vida para todo el país”. Precisa que las responsabilidades a largo plazo serán esenciales para generar una planeación de crecimiento efectiva en todo el territorio nacional:

“Este es el ejemplo a seguir en todas las regiones del país, donde los 32 estados debemos de ver que somos parte de todo un universo donde todos somos competitivos si estamos unificados”.


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